Alimentación del Cocker Spaniel Inglés


La alimentación es un factor fundamental para nuestro cocker, pues de ella dependen casi todas las funciones vitales de su organismo y su salud en general. El alimento es el combustible para el animal: debe ser de la mayor calidad posible y adecuada a sus necesidades nutricionales en función de su modo de vida y  la etapa de vida en que se encuentre. Las necesidades energéticas de un cachorro no son las mismas que las de un perro adulto al igual que tampoco lo es su nivel de actividad.

 

Antiguamente el perro era básicamente un animal carnívoro pero desde hace algunos siglos el hombre, paulatinamente lo ha transformado en un omnívoro adaptado. Actualmente el perro consume todo tipo de alimentos, desde diversos tipos de carne y pescado, cereales como el arroz, el trigo, el maíz, la cebada e incluso en algunos casos frutas y verduras diversas, sin olvidar algunos tubérculos como la patata y el boniato.

Lo que sí debemos tener claro es que no solo debemos alimentar a nuestro cocker sino que debemos nutrirlo correctamente, proporcionándole alimentos de calidad y adecuando siempre las raciones según las necesidades específicas que requieren su edad y nivel de actividad. De igual manera también es muy importante que el alimento que le proporcionemos sea asimilable para su organismo. Así pues, la mayoría de proteína que ingiere nuestro cocker debería ser de origen animal (carne, pescado, grasa animal o huevo) puesto que es la que más fácilmente digiere su organismo y la que le proporciona mayores valores nutricionales y energéticos. La proteína de origen vegetal (cereales, patata, boniato, verduras y frutas) también debe formar parte de la dieta de nuestro cocker pero la cantidad injerida nunca debería ser superior a la de origen animal. La proteína de origen vegetal es mucho más difícil de digerir para el animal y pese a que le proporciona valiosos nutrientes, su mayor aporte es en forma de hidratos de carbono cuyo exceso de consumo muy fácilmente se traduce en una acumulación de depósitos de grasa que si el animal no quema transforma en tejido adiposo. 

 

También el exceso de cereales en la dieta puede ser causa de algunas alergias alimentarias y la aparición de un exceso de azúcares en el organismo. Este es un factor muy a tener en cuenta dada la gran tendencia a la obesidad que tiene el cocker, animal al que le gusta mucho comer.

En la actualidad existe una excelente variedad de alimento seco (pienso) y húmedo (latas) donde poder elegir una marca que satisfaga todas nuestras exigencias y las necesidades de nuestro cocker. Es recomendable y preferible alimentar a nuestra mascota con alimento seco en lugar de húmedo e incluso el cocinado por nosotros mismos, por los siguientes motivos:

 

-         El producto está diseñado, pensado y formulado por expertos para poder satisfacer todas las necesidades nutricionales del    animal.

-          Es muy cómodo de servir, almacenar, conservar y transportar.

-          En caso de que el animal deje una cantidad podemos reutilizarla.

-       Sabremos en todo momento la cantidad que come el animal, pudiendo así regular la ración en función de sus necesidades  energéticas.

-          Dado que su contenido en agua es mucho menor que la alimentación húmeda, el animal la aprovecha y asimila mucho mejor.

-          Es mucho más económica que la alimentación húmeda o la de elaboración casera.

 

De hecho ambas alimentaciones pueden utilizarse simultáneamente, mezclando un poco de lata con el pienso por ejemplo en el caso de animales con apetito caprichoso, consiguiendo de esta forma una mayor palatabilidad del alimento. Pero debemos tener en cuenta que si mezclamos lata con el pienso seco probablemente el animal se acostumbrará a ello, y luego el pienso sólo no le será lo suficientemente “apetecible”.

 

En la alimentación de nuestro cocker es importante seguir las siguientes pautas de actuación:

 

-       Dar siempre la comida a la misma hora, en el mismo lugar y con el mismo bol. De esta forma conseguiremos una buena   rutina. Verdad que nosotros seguimos unas pautas en nuestras comidas y no atacamos la nevera cada vez que tenemos   hambre. Pues los perros también.

-       Retirar la comida tras un tiempo prudencial (unos minutos) hasta la siguiente toma o comida. De esta forma el animal aprende que cuando se le pone la comida es la hora de comer y no cuando a él se le antoja. Creo que es un gran error llenar el bol de pienso cada vez que está vacío y dejar que el animal se suministre a voluntad puesto que entre otros motivos no sabremos nunca lo que come cada día y no se acostumbrará a un horario más racional.

-       El perro siempre deberá disponer de agua fresca y limpia durante todo el día. Además cambiaremos el agua cuantas veces sea necesario a tal fin.

-         Utilizar preferentemente un bol metálico (tanto para el agua como para la comida) o de cerámica y no de plástico, puesto que son más higiénicos y fáciles de limpiar (y no pueden ser mordidos como juguete por el perro). Para las largas orejas del cocker hay unos comederos y bebederos especiales cuya boca es más estrecha que la base impidiendo así que las orejas no se ensucien tanto. Los encontrará en cualquier comercio especializado.

-       Siga siempre las indicaciones del fabricante (se encuentran en el mismo saco de alimento) en cuanto a cantidad y número de tomas. Si observa que el animal engorda o adelgaza, reduzca o incremente la ración hasta encontrar el equilibrio óptimo para el perro.

-        Mi recomendación es que no se den las sobras de nuestra comida al perro (o es que se come usted las sobras de su perro, no verdad!), pero si lo hace que sea después de que se haya comido primero el pienso.

-        No molestar al animal mientras ingiere su ración, pues podemos ponerle nervioso y que coma más rápido de lo normal provocando que le siente mal. 

 

-        En casos donde el animal come de forma muy compulsiva (lo cual hace que no le siente bien produciéndole incluso el vómito posterior) podemos adquirir unos comederos especiales (los encontrará en comercios especializados) que hacen que el animal coma mucho más despacio. Otra manera es esparcir un poco el pienso por el suelo de manera que deba comer bola a bola.

-    Antes y después de comer evitar que el animal realice actividad física excesiva para evitar posibles malas digestiones. Tampoco es bueno que coman cuando hace mucho calor. Por  ejemplo en verano evitaremos dar la comida durante las horas de más calor.

-    Cuando cambiemos la alimentación habitual de nuestro cocker por una nueva, no lo haremos de golpe sino paulatinamente. Procederemos introduciendo un poco del nuevo alimento mezclado con el antiguo para gradualmente ir incrementando la proporción del primero. Este proceso deberá durar unos días.

 

Chocoblue Have a Good Day

Tal y como comentábamos al principio en función de la etapa de vida del animal y su nivel de actividad deberemos adaptar la alimentación como sigue:

 

Cachorros de cocker de 2 a 12 meses de edad: se trata de una etapa crucial para el correcto desarrollo físico y comportamental del animal. La alimentación debe ser de la mayor calidad posible y rica tanto en proteína como en grasas, sin olvidar que debe contener un buen nivel de minerales y todas las vitaminas esenciales. Los cachorros siempre suelen ser muy activos cuando están despiertos y su nivel de desarrollo y crecimiento es constante, por lo tanto sus necesidades energéticas son muy elevadas. Es fundamental que la mayor parte de la proteína del alimento sea de origen animal y que la que provenga de origen vegetal utilice el arroz como fuente principal. En cuanto a la dosificación del alimento, en mi opinión un cachorro de cocker debería comer tres veces al día y a partir de los seis meses hasta el año dos veces al día. Es importante que tengamos presente que un cachorro no debería estar gordo sino bien alimentado.

 

Cocker adulto hasta los 9 años: la alimentación debe continuar siendo de la mejor calidad posible pero el nivel de proteína y grasa debe disminuir ligeramente en relación a la anterior etapa. El origen de la proteína debe continuar siendo mayoritariamente de origen animal pese a que la mayoría de marcas tienden a incrementar (equivocadamente en mi opinión) la proteína de origen vegetal en base a cereales como el trigo y el maíz en detrimento del arroz y otros ingredientes vegetales como la patata, verdura y fruta. Existe la falsa creencia que como el animal ya ha completado su etapa de crecimiento se puede pasar a una alimentación “más económica” y es un grave error. Insistir una vez más que la alimentación de un animal no debe ser en ningún caso objeto de ahorro pues lo que ahorraremos quizá en este aspecto lo podemos acabar pagando en costosas visitas al veterinario como consecuencia de aquella alimentación que creíamos más económica. Para esta etapa adulta podemos encontrar numerosos piensos de mantenimiento y también aquellos denominados de alta energía (destinados a animales jóvenes o adultos que desarrollan mucha actividad física lo cual requiere mayores niveles de proteína y grasa), los pensados para combatir alergias o intolerancias alimentarias y los más específicos para determinadas patologías que pueda sufrir el animal. Y como no los piensos light muy de moda actualmente como consecuencia del cada día creciente número de perros que sufren obesidad por falta de ejercicio y/o exceso de alimentación y chucherías.

 

Cockers mayores de 9 años: los animales mayores requieren una alimentación con menos proteína y grasa puesto que su nivel de actividad va disminuyendo paulatinamente. La proteína debería continuar siendo de origen animal y la presencia elevada de arroz es muy deseable, puesto que en esta etapa el animal tiende a tener un aparato digestible más sensible. Hasta hace algunos años los piensos sénior eran impensables pero actualmente la mayoría de marcas ofrecen una amplia gama de este tipo de piensos, que incorporan todos y cada uno de los nutrientes esenciales para esta también maravillosa etapa de la vida del animal.

 

Cocker gestante y cocker en lactación: si bien las necesidades nutricionales de una perra gestante no cambian durante las cuatro primeras semanas de embarazo, es a partir del mes cuando sus necesidades energéticas se incrementan de forma progresiva. Es por ello que a partir de esa fecha la perra deberá ser alimentada con un buen pienso de cachorros, rico en proteína y grasa para satisfacer correctamente el constante desarrollo de los fetos. A medida que estos van creciendo y en especial durante las dos últimas semanas de gestación, podemos repartir la ración diaria de comida en dos tomas para mayor comodidad de la madre. Una vez transcurrido el parto las necesidades nutricionales de la madre vuelven a incrementarse debido a la producción de leche para alimentar a los cachorros. Continuaremos pues con pienso para cachorros durante toda la etapa de lactancia, administrándolo sin ninguna restricción durante esta etapa tan importante para los cachorros. Una vez terminada la lactancia retornaremos a la alimentación de mantenimiento.

 

Chocoblue Match Point y Chocoblue Moneypenny

Otro tema importante que atañe a la alimentación y que ha cobrado mucha importancia en los últimos años por su variedad y cantidad son las chucherías o premios para perro. Al ser un alimento más, también están constituidas por proteína que puede ser de origen animal o vegetal. Por supuesto, también es preferible que tengan origen animal. En esta categoría figuran los famosos huesos de piel de vaca prensada, los nervios en todas sus variedades, las tiras de carne, los pies de cerdo, los huesos de jamón, las astas de ciervo y de otros animales, las pezuñas de ternera y un largo etc. En el caso de las de origen vegetal, nos encontramos con todo un mundo de galletas y similares, que básicamente están constituidas por cereales con algún que otro aporte de proteína animal.

 

En mi opinión debemos distinguir entre dos tipos de chucherías:

 

-        De entretenimiento: son aquellas chucherías donde lo que se pretende es que el animal esté entretenido mascando o royendo. Suelen ser duras y ayudan en la limpieza de los dientes del animal. En algunos casos pueden incluir grandes partes de huesos (fuente de calcio) previamente tratados, por lo tanto debemos asegurarnos que no puedan astillarse produciendo daños irreversibles en el tracto digestivo del animal. Suelen tener presentaciones muy agradables para el animal con lo que más que una chuchería acaban convirtiéndose en parte de su alimentación. En caso de que se les administre a diario deberemos ajustar la dieta principal de alimento (pienso) para que el animal no engorde.

 

-       Para premiar: suelen ser pequeños trozos de carne o bien galletas de infinidad de formas y sabores. Como su nombre indica se trata de premios y como tales deberían utilizarse cuando enseñamos una acción concreta a nuestro perro o bien para reforzar una conducta positiva del mismo. Por sus sabores y gustos son especialmente apetecibles para los perros pero nunca deberían constituir una parte importante de la alimentación de nuestro cocker, pues engordan mucho.

 

Por supuesto podemos administrar a nuestro cocker chucherías y premios pero siempre bajo la premisa de la racionalidad y sin abusar de su consumo.

 

Sea cual sea el tipo de alimentación y la marca de pienso que escojamos siempre deberemos tener presente que el cocker es un animal muy goloso al que le gusta mucho comer, con lo que controlaremos su peso periódicamente, evitando en la medida de lo posible que no engorde demasiado. Cualquier cocker con sobrepeso no es en absoluto saludable y puede ser motivo de numerosos problemas derivados de ello en el transcurso de su vida.

 

 

Josep Costa Gratacós.